Hasta hace unos meses formaban El club de los incomprendidos. Cada uno con su personalidad y su carácter, eran los mejores amigos del mundo. Pero ahora, superados los viejos problemas, otros nuevos han separado sus caminos. Con ayuda de nuevas amistades ¿conseguirán recuperar la confianza perdida y volver a la normalidad?
Valeria quiere que su felicidad dure para siempre; Bruno despierta pasiones inesperadas; María por fin ha encontrado a alguien que la comprende; Raúl guarda un secreto que puede cambiar su vida; Ester cree que podría estar confundiendo amistad con amor y, sobre todo, ¿alguien sabe algo de Elísabet?
Después de leer la reseña que escribí en el mes de junio de ¡Buenos días, princesa! y descubrir lo que esperaba en aquella época, tras finalizar la primera parte de No sonrías, que me enamoro, de esta segunda novela de la serie, me doy cuenta de que acerté en algunas cosas, aunque no en otras. Por ejemplo, mencioné que Ester fue mi personaje preferido de la novela y que esperaba que en esta tuviera más protagonismo; en efecto, esta chica ha dado más juego, para no ha sido necesariamente para bien, pues mi opinión del personaje ha empeorado bastante. Por otra parte, decía que María podía brillar en esta segunda parte, y así ha sido, ella es la que más me ha gustado de la novela; ella y Paloma, por supuesto, un personaje nuevo que rápidamente se ha convertido en mi nueva favorita. No estaría mal que el autor se animara a escribir una tercera parte con Meri y Paloma de protagonistas y el resto de incomprendidos en un segundo plano. De Eli también dije que era un personaje interesante y, para qué engañarnos, lo es, quizás por el hecho de que sea la única "mala" de la historia, la única que puede caer realmente mal al lector, pero es un personaje que da mucho juego a la trama. De los demás incomprendidos, diré que Bruno no me convence, que es el más flojito de los personajes del libro; Raúl... bueno, Raúl está bien, pero sus fallos son muy gordos y sus decisiones no son para nada acertadas; Valeria sigue en la misma línea que en el primer libro, y sigue recordándome más de lo que me gustaría a Paula. De los personajes nuevos, los más destacados son dos (además de Paloma): Marcos y Alba. El primero no me ha llegado a convencer en ningún momento, porque me parecía que su aparición en la vida de Valeria era demasiado rápida, su interés por ella, su forma de actuar. La segunda se convierte fácilmente en una más de las protagonistas, y es un personaje que guarda muchas sorpresas. Y también salen dos personajes de Canciones para Paula, dos personajes de los más importantes, pero no voy a desvelar su identidad porque para mí fue toda una sorpresa. A parte de esta aparición, hay un par de guiños más a la anterior serie del autor, como por ejemplo que Raúl esté grabando un corto llamado Sugus o que una de las chicas esté leyendo el libro en cuestión.
En cuanto a la novela en sí, sin reparar en personajes, es interesante mencionar que, como es habitual en el autor, la historia se desarrolla en apenas cuatro días, lo que hace que todo se concentre mucho. En mi opinión, aunque esto hace que no te pierdas mucho en el tiempo, es un aspecto negativo, ya que hace que las acciones resulten menos verídicas, pues en un mismo día acontecen muchísimas cosas importantes, como que, pongamos un ejemplo sin dar nombres: a un chico le guste una chica por la mañana y otra por la tarde, que una chica esté enamorada de una persona una noche y a la mañana siguiente quede con otro y ya empiece a pensar en él. Vale que los adolescentes son así, que tienen las hormonas revolucionadas, que estén confusos, que no son espabilados, que son demasiado enamoradizos, pero... hasta un límite. Por otra parte, aunque es inapropiado comparar una serie con otra, es cierto que las dos guardan ciertas similitudes; en No sonrías, que me enamoro se repiten fórmulas que el autor ya empleó con sus anteriores publicaciones, como los juegos con el chocolate con churros y las habitaciones de los gritos. No obstante, me ha gustado, no tanto como Canciones para Paula, pero me ha gustado; Blue Jeans me ha conquistado con el personaje de Paloma, que espero que tenga un papel protagonista en esta posible tercera parte.
A quien gustó ¡Buenos días, princesa! gustará No sonrías, que me enamoro, una novela que retrata una etapa por la que todo el mundo pasa. Que hace ver las inquietudes de los adolescentes, sus deseos, sus retos, sus problemas; esa edad en la que el amor es lo más importante del mundo, en la que los chicos y chicas se confunden, tienen dudas, hacen montañas de granos de arena, hacen que todo cobre verdadera importancia. Una vez más, Blue Jeans me ha recordado esos tiempos en los que también yo creía enamorarme con pasmosa facilidad y veía el mundo de otro color.
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